dilluns, 23 d’octubre de 2017

'El príncipe Lestat y los reinos de la Atlántida' - Anne Rice


 

Extensa, aburrida y sinceramente, innecesaria.

En octubre de 2005, Anne Rice (Nueva Orleans, 1941) en una entrevista aseguraba que a partir de ese momento “solo escribiré sobre Jesús, nuestro señor” un acto de fe tras su conversión al cristianismo más radical. Incluso en un post afirmó: “¡Sí, no hay más Crónicas (Vampíricas)!, ¡Gracias al Señor!”

Pero hete aquí que tras sus novelas sobre la vida de Jesús, la llamada Trilogía El Mesías los años 2005 y 2008, el tercer volumen aún no se editó, y sus Crónicas Angélicas en 2010 y 2011 más el regalo de las Crónicas del Lobo en 2012 y 2014, la autora retomó en contra de su palabra la vieja historia de Lestat el vampiro, convertido ahora en Príncipe de los no-muertos en el libro El Príncipe Lestat (2014), una novela que ya nos pareció floja, y que sirvió para, tal vez, presentar a toda una nueva saga de lectores de vampiros a su mayor éxito, el archi famoso Lestat.

Así por sus páginas aparecían todos los personajes de sus novelas vampíricas, y el libro acababa siendo un grandes éxitos editorial, donde lo mejor de cada libro hacía su aparición.

Pero sinceramente la trama era bastante floja.

 En este nuevo libro, El príncipe Lestat y los reinos de la Atlántida, La Voz, ahora con nombre propio, Amel, sigue atormentando a Lestat y sus acólitos, y estos solo quieren acabar con él, algo a lo que el propio Lestat se opone, su amor por Amel es recíproco y demasiado grande como para querer su muerte.

En estas aparece una nueva tribu, venida de Bravenna. Son replimoides creados para un fin. Kapetria, Welf, Garekyn y dereck son sus nombres. Y debían viajar a la Tierra, concretamente a Atalantaya para encontrarse con El Magnífico. Eran la Gente del Propósito. Su viaje a la Tierra tenía un propósito, acabar con todo, pero una vez en ella se enamoraron de todo e hicieron caso omiso a los Padres que les enviaron para completar una misión.

Siglos después, los cuatro replimoides conviven con los humanos sin siquiera levantar sospechas. E incluso con los vampiros. Kapetria trabaja para Gregory Duff Collingsworth, conocido antiguamente como Nebamun, amante de la reina Akasha y propietario de un poderoso imperio farmacéutico del cual se aprovecha Kapetria para su uso y disfrute. Busca la auténtica fórmula de la luracastria, un compuesto químico que había sido descubierto, desarrollado y perfeccionado por Amel.

El huraño Rhoshamandes tiene encerrado en su castillo a uno de los replimoides, causándole dolor sin necesidad, y eso divide a los vampiros. Cuando Derek se escapa engañando al personal del castillo con su hijo nacido de una de sus extremidades seccionadas de su cuerpo y se encuentra con sus viejos hermanos inicia lo que podría ser la novela, la historia de los replimoides y su propósito.

Pero eso ocurre cuando ya hemos leído más de 300 páginas. Demasiadas para lo poco que se explica en ellas.

Y sinceramente, si esa primer parte resulta tediosa y demasiado extensa, no vemos qué puede llegar a pasar entre los replimoides y los no-muertos, esa segunda y esperada parte, la verdadera historia de Kapetria y los suyos, se hace aburrida y cuando el final está en la siguiente página y acabamos su lectura, recapacitamos y observamos que su lectura y lo que es más preocupante, su escritura, resultó innecesaria.

Anne Rice mató sus Crónicas Vampíricas de un plumazo, introduciendo tramas sin sustancia firme que las avale, tras más de seiscientas páginas admitimos que la misma historia en la mitad de ellas hubiera tenido el mismo efecto: aburrir, pero en un tiempo menor y creando personajes carentes del atractivo que tuvo en su momento Lestat Louis.

Sinceramente, esperaba mucho más de la vuelta de Rice a sus viejos vampiros y tras su fallida anterior incursión con El Príncipe Lestat y esta nueva entrega, peor aún, no creo que levante el vuelo nunca más. ¿Sería un buen momento para desenterrar a Las Brujas Mayfair? Sin duda.

SALVA G.

Título: El príncipe Lestat y los reinos de la Atlántida
Autor: Anne Rice
Traducción: Manuel Manzano
Edición: 1ª edición, julio de 2017
Editorial: Ediciones B
Número de páginas: 601 pp.
I.S.B.N. 978-84-666.6165-2

dimarts, 17 d’octubre de 2017

'Incendio' - Tess Gerritsen


Lo admito: tenía mis reservas cuando esta novela cayó en mis manos.

Primero: su título. Demasiado parecido a la excelente obra de Wajdi Mouawad, llevada al cine por el ahora famoso director Denis Villeneuve, está a punto de estrenar Blade Runner 2049, y a nuestro teatro por Julio Manrique y Clara Segura como actores principales.

Segundo: el tritono o Diabolus in músicaEs un intervalo musical que abarca tres tonos enteros. Puede clasificarse como intervalo de cuarta aumentada o de quinta disminuida. El tritono es un acorde con mucha angustia y texturas ásperas que debido a su dificultad fue prohibido en la Edad Media al considerarlas notas malignas, resultaban disonantes y perturbadoras.

Sinceramente: ¿Otra vez? ¿En serio? ¿Un tritono hace que Lily, la hija de tres años de la protagonista se vuelva violenta al escucharlo? No gracias.

Julia Ansdell, la protagonista de Incendio, es violinista, segunda violinista, ¿Cuántos segundos violinistas se necesitan para enroscar una bombilla? Respuesta: no pueden llegar tan alto. Vive con su marido Rob y su hija de tres años Lily en Boston. Y colecciona música. En uno de sus viajes tropieza con una curiosa pieza musical en una sombría tienda de antigüedades de Roma. La composición, apasionada, atormentada y estremecedoramente bella, de notas sombrías y febriles arpegios, parece dotada de vida propia. Pero cuando de vuelta en casa el arco y las cuerdas de su violín reproducen por primera vez el vals, comienzan a suceder cosas extrañas que trastocan su tranquila vida. La música tiene un efecto aterrador en Lily la hija de la pareja que se transforma en un ser violento hasta el punto de matar al gato y de clavar un trozo de cristal en la pierna de su madre.

Convencida de que los compases de Incendio, la obra musical, están urdiendo un hechizo maligno en su pequeña y hasta ahora encantadora hija, decide encontrar al autor de la misma embarcándose en un angustioso viaje que da inicio en la ancestral ciudad de Venecia.

Pero antes de eso, la autora, Tess Gerritsen (San Diego, 1953) inserta de forma matemática (¿tendrá algo que ver que Rob el marido de Julia lo sea?) una segunda historia que transcurre paralela a la trama principal y donde conocemos la verdadera historia de la maldita partitura. Para ello debemos transportarnos hasta Venecia, antes de la guerra para conocer a Lorenzo. Sin duda él, junto a la música es el auténtico protagonista de esta novela, más allá de la famosa partitura, más allá de la pequeña Lily, o de Julia y Rob.

Lorenzo es uno de aquellos doscientos cincuenta  judíos italianos detenidos y deportados en 1943 y 1944 de los cuales solo ocho de ellos regresaron con vida de los campos de exterminio. Durante aquellos años, pereció un veinte por ciento de los 47.000 judíos italianos. Cierto es que estas cifras, compradas con lo que estaba sucediendo en el resto de la Europa ocupada, palidecen, puesto que en Polonia, Alemania y el Báltico el noventa y cinco por ciento de judíos fueron aniquilados y en los Países Bajos el setena y cinco por ciento corrió la misma suerte, si es que a eso se le puede llamar suerte. ¿Por qué sobrevivió un porcentaje mayor de judíos en Italia? ¿Qué hacía a Italia diferente?

Esas son las preguntas que Gerritsen quiso responder en esta notable novela que en un principio no quise leer por un prejuicio equivocado y que finalmente disfruté más de lo que había imaginado que haría.

Y sin desvelar nada del final, cuando sale a la luz el oscuro secreto de una familia peligrosamente poderosa que no se detendrá ante nada para impedir que Julia desvele la verdadera historia de la pieza musical, nos topamos de bruces con hechos de rabiosa actualidad en todos los gobiernos del mundo: la corrupción política.

Sí, sinceramente, y en contra de mis primeras sensaciones, Incendio es una notable novela que combina hechos verídicos con acontecimientos ficticios, está perfectamente estructurada en sus capítulos, con esos saltos en el tiempo dejando al lector impaciente por volver a cualquiera de las dos épocas en que se narra la acción, y por supuesto en cuestiones musicales obtiene un sobresaliente, en la lista de agradecimientos, la autora agradece a sus padres todas esas largas y tediosas horas de ensayo al piano y al violín.

SALVA G.

Título: Incendio
Autor: Tess Gerritsen
Traducción: Pilar de la Peña Minguell
Editorial: AdN Alianza de Novelas (Alianza Editorial, S.A.)
Edición: 1ª edición, septiembre de 2017
Número de páginas: 251 pp.
I.S.B.N. 978-84-9104-845-9

dilluns, 9 d’octubre de 2017

'Incluso la verdad' - Benjamín Prado y Joaquín Sabina

 
Incluso la verdad, la obra que nos ocupa, bien podría acompañar a la edición de lujo, tan en boga en nuestros días, del último disco editado por el músico y poeta Joaquín Sabina (Úbeda, 1949), Lo niego todo, puesto que es más un apéndice de éste que un libro con entidad propia, al fin y al cabo lo que se relata en él, es la creación por parte del propio Sabina junto con Leiva la mitad de Pereza y del escritor Benjamín Prado (Madrid, 1961) de dicho disco, su encierro en la casa de Rota en la bonita e idílica  bahía de Cádiz que tiene Joaquín y los dimes y diretes que ocurrieron hasta dar con su confección final.

Evidentemente, éste es un libro para fans, melómanos y mitómanos, tanto de Sabina, que hay muchos, como de la música en nuestro idioma que también los hay.

Contado en primera persona, ora Prado ora Sabina y comenzando y acabando con las palabras de Leiva, el libro está salpicado de escritos de músicos como el propio Rubén Pozo, la otra mitad de PerezaArielRoth, ex Tequila y ex Los Rodriguez Jaime Asúa ex Alarma!!! Todos ellos mostrando respeto y admiración por Joaquín.

Incluso la verdad debería ser el DVD que acompaña a ciertas ediciones de ciertos discos y en las que se puede ver a la banda de turno en el estudio, creando las canciones, hablando sobre ellas, discutiendo alguna que otra vez, e intentando aparentar normalidad frente a la cámara. Ese Making off tan pesado que aquí no lo es para nada.

Y es que Sabina es mucho Sabina y puede llegar al grito por una palabra, una frase o un verso y defenderlo con uñas y dientes ante Prado, mientras Leiva se los mira desde el otro lado de la pecera.

Asegura la editorial: “que tener este libro es tener la llave de casa, un modo de verles la espalda a las canciones”

Sinceramente, creemos que es más que eso, puesto que una cosa es ver por el ojo de una cerradura lo que ocurre dentro y otra bien distinta es saber qué opinan las personas que están tras la puerta, y en Incluso la verdad todo son opiniones, secretos y confesiones.

La edición se completa con fotos de la familia realizadas por Jimena Coronado, las letras de las canciones cerrando cada capítulo, dibujos del artista de Úbeda y un extraño juego final: intentar escribir una canción a partir de una estrofa inédita de una canción y compartirla con ellos en #lejanaydesnuda que es el título de dicho tema.

Muchos son los cantantes en lengua española que se tienen por poetas con sus textos, pero posiblemente ninguno de ellos llegue a la perfección y al nivel de Joaquín, te guste o no, su propuesta musical, ora rock and roll, ora rancherita, ora tanguito, ora rumbita, pero siempre tan Sabiniano (personalmente me identifico más con las letras de por ejemplo y entre otros Yosi Dominguez de Los Suaves que con las de Sabina, pero eso no quita que le admire como escritor y poeta)
               
 SALVA G.

Título: Incluso la verdad
Autor: Benjamín Prado y Joaquín Sabina
Editorial: Planeta
Edición: 1ª edición, septiembre de 2017
Número de páginas: 190 pp.
I.S.B.N. 978-84-08-17246-8