dilluns, 18 de setembre de 2017

'Ropa música chicos' - Viv Albertine


Ropa música chicos, el libro de Viv Albertine (Sydney, 1954), otrora guitarrista del grupo The Slits, y ex novia de Mick Jones de The Clash, resulta una convincente autobiografía.

Ya desde ese escueto pero definitorio título, Ropa música chicos, la santísima trinidad en cuestión de gustos de la autora, y no siempre en este orden,  hasta sus dos partes bien diferenciadas, como si de un viejo vinilo se tratara: Cara A y Cara B.

Y sí, la Cara A es bonita, amable, alegre, divertida, llena de entusiasmo, vivaz, un auténtico viaje al Londres del Punk, aquellos años anteriores y posteriores al famoso 77, donde una explosión de cultura, música y rebelión dejó para la posteridad infinidad de vivencias. Pero la Cara B es amarga, dolorosa, cruel, real.

Albertine nació en Australia, pero a los cuatro años su familia se mudó a Londres. Era 1958.
Viv cuenta con sumo detalle pequeñas historias que nos descolocan. Algunos dirán que es al más puro estilo punk, pero yo creo que son sinceras. No se vanagloria en su pasado, no todo fueron luces brillantes, ni en su vida ni en su carrera, también hubo muchas sombras, tal vez algunos pensarán que demasiadas, pero así es la vida, unos días te sonríe y otros te muestra su peor cara.

Un cáncer de cuello de útero; un aborto;  un hijo deseado que no llega; padre que no creía en su carrera profesional y que cuando ella contaba con once años le dijo que no podría convertirse en cantante pop, no era lo suficiente chic para ello; un marido que tampoco confiaba en ella: eres demasiado vieja y lo que haces es una pérdida de tiempo, le espetó éste un día cuando le planteó que para salvar su matrimonio debía elegir entre él o la música.

La vida no siempre te da lo que esperas.

Pero Viv es una luchadora, siempre lo fue y siempre lo será (sacó adelante un disco bajo  Pledge Music) y en el libro se encarga de explicarlo, con pelos y señales.

Aunque sinceramente creo que The Slits es más un grupo post punk, nadie discute que cuando este nació, el punk, no el grupo, ya tenían una trayectoria a sus espaldas, aunque su primer y clásico disco, Cut, el de las chicas enseñando los pechos en la portada, apareciera en septiembre de 1979, casi dos años después de que el punk muriera (en enero de 1978 sin duda dejó de existir el Punk como se había conocido tras el abrupto final de la gira americana de Sex Pistols, y para el que no esté de acuerdo con mis palabras, podría hacer la vista gorda y alargar su defunción al 2 de febrero del mismo año, justo el día en que John Simon Ritchie, alias Sid Vicious dejó este mundo) en sus páginas aparece la realeza del movimiento, desde el iconoclasta Malcolm McLaren y su inseparable Vivienne Westwood, hasta el omnipresente Johnny Rotten, el bueno de Vicious, de quien Viv describe con una imagen alejada de la que teníamos de él,  Simonon, Jones, Strummer, Levene, todos ellos de The Clash, Jones de los Pistols, alguien que solo pensaba en el sexo, Siouxsie, Hynde, Nancy y hasta Johnny Thunders y que la autora estuvo en medio del meollo.

Así que sí, la vida de Albertine es mucho más que Ropa música y chicos, unas veces arriba otras abajo pero siempre luchando y visto lo visto, ganando.

Sincero, escrito desde el corazón y en muchos de sus cortos capítulos con él en la mano.

Un viaje por el Londres más conocido después del famoso Swinging London de los sesenta, la revuelta y el caos, la suciedad y el lucro del 77.

¿Dónde estabas tú en el 77?

SALVA G.

Título: Ropa música chicos
Autor: Viv Albertine
Traducción: Cecilia Ceriani
Editorial: Anagrama
Edición: 1ª edición, abril de 2017
Número de páginas: 517 pp.
I.S.B.N. 978-84-339-2615-9

dilluns, 4 de setembre de 2017

'El ejecutor' - Geir Tangen


Viljar Ravn Gudmundsson es un periodista de investigación venido a menos. En cuatro años, su vida cayó de lo más alto a lo más profundo. Un pequeño error en uno de sus reportajes le colocó dónde está ahora. En un pozo sin poder levantar cabeza. Sigue en su trabajo, pero más por pena que por sus méritos actuales.

Pero su vida volverá a ponerse patas arriba.

Un día recibe un extraño correo electrónico en el que alguien asegura que matará a una mujer. Juez y verdugo. Así es El ejecutor.

Por supuesto, Gudmundsson no hace caso del correo. Hasta que al día siguiente una mujer aparece brutalmente asesinada.

Lo que en un principio parece una muerte accidental, cae desde un balcón con gran altura, para Lotte Skeisvoll, una excéntrica investigadora con un trastorno obsesivo compulsivo, es un asesinato en toda regla. El asesino dejó infinidad de pistas.

Los correos electrónicos continúan llegando, y los muertos siguen apareciendo. Hasta una compañera del periódico de  Gudmundsson es asesinada, apareciendo vestida de blanco colgando de una viga en una casa.

Los asesinatos no tienen ninguna razón. Las víctimas no tienen relación alguna entre ellas. Y todo el mundo resulta sospechoso. Incluido Gudmundsson por supuesto. O lo que resulta más chocante aún, el propio autor del libro, Geir Tangen.

 Que todas las muertes resulten estar extraídas de novelas, El ángel oscuro de Lindell, Ángeles caídos de Staalesen o Petirrojo de Nesbo, dice mucho del autor, Geir Tangen (Oystese, Noruega, 1970), tanto de su amor a la novela negra, como de su sentido del humor.

Y sí, de esto último la novela está llena. Cómo sino nos podemos tomar que uno de los sospechosos de los asesinatos sea el mismísimo autor de la novela como ya dijimos anteriormente.

Tangen conoce el género, y aunque es su primer libro, es también el autor del blog sobre novela negra más popular de Noruega, Bokbloggeir.com con más de 170.000 lectores, así que domina como un maestro el arte de engañar, de los giros literarios: audaces e inesperados, de  los tics negros en cuestión de personajes, de esa atmósfera cargada que toda novela negra debe tener desde que hace más de diez años Larsson así lo instaurara por decreto ley,  y por supuesto contiene una moraleja final: quien la hace la paga.

Tangen convierte a su ejecutor en un estricto juez, alguien para quien  no existe perdón para los condenados, un ser expeditivo, cruel, sin remordimientos y un poco fuera de lugar. Loco como un genio.

El ejecutor entretiene, divierte con su absurdo sentido del humor, sorprende con pequeños giros argumentales, y es un pequeño pero sentido homenaje a la novela negra noruega en particular y a la lectura en general.

SALVA G.

Título: El ejecutor
Autor: Geir Tangen
Traducción: Bente Teigen y José Serra
Editorial: Penguin Random House
Edición: 1ª edición, mayo de 2017
Número de páginas: 336 pp.
I.S.B.N. 978-84-16709-70-0

dijous, 31 d’agost de 2017

'Resort' - Carlos Márquez


 

Hace años Carles Porta ya pasó una semana en un Hotel Spa  en El club de los perfectos, y aunque su escritura era absolutamente desternillante, el trasfondo no lo era tanto: los humanos hacemos locuras para parecer perfectos.

Ahora es Juan Carlos Márquez (Bilbao, 1967) quien hace pasar a sus personajes setenta y dos horas en un Resort de la costa española. Y nuevamente, aunque todo está visto desde el prisma del humor, sin duda su escritura es divertida, el trasfondo nuevamente resulta perturbador: la novela está llena de egoísmo, desapego y banalidad, rasgos característicos de nuestra época.

En un complejo hotelero de la costa española llena de huéspedes de todo tipo y pelaje, desaparece un niño alemán, rubio, pelo corto, ojos azules, como miles de niños de aquel país.
     
Así que nadie consigue recordar si lo vio en algún momento de su estancia.

La policía ordena un despliegue de efectivos de paisano en el hotel y durante setenta y dos horas nadie podrá salir de él.

Con esta premisa, el autor, Juan Carlos Márquez, teje una tela de doble hilo, por un lado la efectiva investigación por parte de las parejas de policías creadas para la ocasión, deben pasar completamente desapercibidos en su estancia en el resort, y por otra una dura crítica a la sociedad, a sus formas, sus miserias, sus anhelos y sus deseos ocultos. Sin duda la sexualidad que desprende la pareja de policías apodados Lactante, para él y Darth Vader para ella podría ganar de tener más continuidad el viejo premio de La Sonrisa Vertical.

Juan Carlos Márquez es parco en palabras, pero sus palabras son efectivas. El viejo dicho que una imagen vale más que mil palabras, aquí se podría tornar en una palabra vale más que mil imágenes y es que en cada una de esas cortas frases el autor consigue que nos hagamos una idea clara de lo que nos quiere contar.

Y no hablaremos de ese final: terroríficamente perturbador.

Sí, sin duda Resort no sea el mejor tríptico de propaganda para irnos de vacaciones, por mucho que en alguna de sus páginas nos veamos reflejados en algunas de nuestras pasadas vacaciones, y más después de haberla leído, luchas en el bufet de desayuno, comida y cena, más luchas por un sitio en la playa, lucha por una hamaca en la piscina del hotel, fiestas agotadoras en la discoteca del hotel tras pasar un duro y cansado día en la playa…pero sin duda nos aliviará nuestras vacaciones si leemos que no somos los únicos que lo pasamos tan mal en nuestro hotel.

No es novela negra, aunque hay un desaparecido; no es policial, aunque los cuerpos del estado estén presentes en ella;  no es erótica, por mucho que las descripciones imaginadas por Lactante nos conduzcan a tener pensamientos impuros; no es histórica, aunque sin duda describa una época bien definida; ni de aventuras, aunque esté llena de ellas. No, Resort es todo eso y más. Es un auténtico 1984. Juan Carlos Márquez fisga en la vida de todos esos personajes, y nos las presenta en su forma más cruel: en la pura realidad.

SALVA G.

Título: Resort
Autor: Juan Carlos Márquez
Editorial: Salto de Página
Edición: 1ª edición, junio de 2017
Número de páginas: 122 pp.
I.S.B.N. 978-84-16148-52-3