dilluns, 28 de setembre de 2015

Entrevista a Alberto Pasamontes autor de ‘La muerte invisible’ (XVIII Premio Francisco García Pavón de Narrativa Policíaca)



Con 'La muerte invisible' Alberto pasamontes ha ganado el XVIII Premio Francisco García Pavón de Narrativa Policíaca con una trama de novela negra en medio del desastre de la central nuclear de Chernobyl, nos ha contestado esta interesante entrevista.

¿Cuál fue el  motivo que le impulsó a colocar una trama negra en el desastre de Chernobyl?
Lo que ocurrió en Chernobyl siempre ha despertado un gran interés en mí. Desconozco los motivos, aunque supongo que puede tener algo que ver el hecho de que ocurriese el mismo día en que yo cumplía dieciséis años, y en esa edad, aunque nos creemos que ya sabemos todo lo que necesitamos saber, en realidad seguimos siendo muy influenciables. Por otro lado, soy bastante aficionado a los videojuegos, y hay uno, Stalker: Shadows of Chernobyl que, para mí, es el mejor que he visto hasta ahora. Precisamente, comencé a escribir en 2009 haciendo algunas fanfiction basadas en ese juego, así que supongo que era cuestión de tiempo que hiciese una novela ambientada en Chernobyl.

¿Qué hubiera pasado si alguien hubiera tomado más responsabilidades al momento de la explosión como es el caso de su protagonista?
La gestión, desde el punto de vista humanitario, fue sencillamente vergonzosa. Las autoridades estaban más preocupadas por ocultar el desastre a su propia población y al resto de países que de atender las necesidades de los cincuenta mil habitantes de Pripyat (la ciudad más cercana a la central, erigida para alojar a sus trabajadores). Hay que recordar que en 1986 el mundo todavía estaba inmerso en la Guerra Fría, y el gobierno soviético no quería dar muestras de debilidad a sus enemigos. A causa de ese secretismo, se dejó pasar más de un día y medio antes de comenzar la evacuación. Tampoco se distribuyeron pastillas de yodo, destinadas a  evitar que la glándula tiroides absorba la radiación, hasta muchas horas después del accidente, cuando se trata de un tratamiento que debe realizarse de forma inmediata para que resulte efectivo. La población siguió consumiendo agua del grifo y tomando alimentos de las granjas de la zona. Por supuesto, a pesar de todos sus esfuerzos, el resto de países acabaron sabiendo que se había producido un serio accidente, pero la negligencia de las autoridades soviéticas fue tal que se permitieron el lujo de rechazar la ayuda internacional, incluso por parte de los Estados Unidos, que se les ofreció. Como consecuencia, los casos de cáncer y otras enfermedades relacionadas con la radiactividad se dispararon no solo entre los habitantes de Pripyat, sino de toda la zona circundante, causando miles de muertes y enfermedades que a día de hoy siguen sufriendo muchas personas, aun nacidas después de la catástrofe.

En su narración se explican detalles técnicos con facilidad ¿Le ha costado especialmente hacerlo de esta manera?
Tengamos en cuenta que muchos de los trabajadores que se encontraban aquella noche en la Central de Chernobyl fallecieron en los días o semanas siguientes a la explosión, y del resto deben quedar muy pocos con vida. Además, el secretismo por parte de las autoridades del que hablábamos antes tampoco ha ayudado a que conozcamos los acontecimientos con absoluta certeza. Por ello, ha sido difícil encontrar una explicación convincente de lo que pasó, de los detalles técnicos, de modo que en la novela se ofrece la teoría que, actualmente, se considera más acertada.
Centrándome en la pregunta, lo difícil, una vez localizada dicha explicación, ha sido comprenderla con mis escasos conocimientos de física. Una vez conseguido, no fue demasiado complicado trasladarla con un lenguaje más sencillo a las páginas de la novela, aunque sí traté de integrarlo de modo natural en la historia, de forma que no parezca un pegote que el lector tenga que digerir como si fuese un espeso tratado de física nuclear.

Parece que quiere usted hacer un homenaje a la figura de ‘Los liquidadores’ ¿Qué nos puede contar de ellos?
Los liquidadores fueron los verdaderos héroes de esta historia, y creo que no tienen el reconocimiento que merecen. En un primer momento se intentó utilizar robots accionados a distancia para tratar de devolver toda la basura radiactiva al interior del núcleo del reactor antes de sellarlo, pero por desgracia, las máquinas parecían volverse locas al acercarse a la zona del accidente, (aún no se sabe el porqué), y acababan precipitándose al núcleo. Por ello, no quedó más remedio que emplear a hombres para la tarea. Una vez que se tomó esta decisión, miles de voluntarios llegados de gran parte de la Unión Soviética se presentaron para los trabajos de limpieza, sabiendo que se exponían, como poco, a sufrir graves enfermedades. En unos pocos meses construyeron el sarcófago de hormigón que envolvió al reactor accidentado, y que evitó que la radiación siguiese siendo expulsada a la atmósfera sin control y contaminase de forma masiva gran parte de Europa. Fueron miles de hombres, y hay historias estremecedoras entre ellas, como la de un grupo de mineros que en unos pocos días perforaron un túnel por debajo del reactor para reforzar su base, ya que existía un grave riesgo de que la radiación se filtrase hacia el subsuelo y contaminase aún más los acuíferos y el río Pripyat, transportando de ese modo la radiactividad a lo largo de todo su recorrido. Esos hombres lograron su objetivo, pero nunca más volvieron a salir a la superficie.

Huelga decir que la mayor parte de los liquidadores murieron en los meses siguientes al accidente, pero sorprendentemente alguno ha llegado con vida hasta nuestros días, aunque con un inmenso sufrimiento, ya que todos han sufrido diversos tipos de cáncer.

Llama la atención del lector que explica en el libro que en la antigua URSS los jóvenes se pasaban discos de música prensados en radiografías…
Es algo que yo tampoco sabía, y que me encontré mientras me documentaba para elaborar la historia. No te puedo decir cómo lo hacían, pero así es; por las calles de Moscú corrían copias piratas de discos de música occidental grabadas sobre antiguas radiografías. Para que luego digan que los españoles somos unos piratas…

¿Cuál fue su reacción al descubrir que había ganado el XVIII Premio Francisco García Pavón de Narrativa Policíaca?
Como podrás imaginar, una emoción enorme. Ya había conseguido anteriormente algunos premios de relato breve, pero nada de la importancia y la repercusión del García Pavón. En el momento en que recibí la llamada del jurado estaba en el trabajo, y ya no pude concentrarme en lo que hacía durante el resto de la mañana.

¿Cree que la nube tóxica producida por la radio-actividad pudo llegar a España?
Hay datos fiables de que, en efecto, llegó a tocar Cataluña, aunque el gobierno trató de ocultarlo en la medida de lo posible, igual que hicieron el resto de gobiernos de países afectados tratando de evitar una psicosis colectiva. Durante esos días los vientos predominantes venían del este, lo que provocó que la nube radiactiva se extendiese por Europa y que, sin embargo, en la parte asiática de la URSS no se notasen los efectos.

¿Qué supuso el desastre de Chernobyl para el futuro de la Unión Soviética?
En la fecha del accidente Gorbachov ya era presidente de la URSS. Aún no se había producido la caída del telón de acero ni del muro de Berlín, pero no cabe duda de que, junto al agotamiento del modelo comunista soviético, fue uno de los factores que impulsaron el proceso aperturista que conocemos como Perestroika, que normalizó casi por completo las relaciones entre los dos grandes pactos militares de la época, la OTAN y el Pacto de Varsovia.

¿En qué estado se hallan actualmente la central y las poblaciones de alrededor?
Actualmente hay una zona de exclusión de treinta kilómetros cuadrados que comprende la central, la ciudad de Pripyat y sus alrededores. Dicha zona fue totalmente evacuada, pero algunos residentes, la mayoría campesinos, gente mayor, volvieron pasado un tiempo y continúan viviendo allí. Viven de los productos que ellos mismos cultivan, y parecen gozar de buena salud. La flora se ha desarrollado de forma espectacular debido a la falta de presencia humana, y parte de la fauna ha comenzado también a regresar de unos años a esta parte. Para los valientes, es posible visitar la ciudad en excursiones organizadas desde Pripyat, siempre con guías que te llevan por los lugares más seguros. Pero si algún lector quiere conocerla sin correr ningún tipo de riesgos, en internet hay multitud de fotografías de la ciudad y la central antes y después del accidente. Allí podrá comprobar el estado de Pripyat en la actualidad, y también que está descrita con gran exactitud en la novela, tanto su aspecto físico como las sorprendentes condiciones de vida de los pripyatenses, muy superiores de las del resto de soviéticos.

En cuanto al sarcófago que se construyó, actualmente tiene graves grietas que hacen peligrar su integridad debido a la rapidez con que se tuvo que construir, por lo que se está construyendo otro mucho más grande que albergará en su interior al sarcófago original, y que se espera tener listo en 2017.

¿Le impulsa el hecho de haber ganado un premio a centrarse más en el mundo de la literatura?
No hay duda de que un premio de este calado siempre supone un buen impulso, más aún cuando uno no vive de esto, y tiene que sacrificar, aunque se haga con gusto, parte de su tiempo libre y de estar con la familia para escribir.

¿Puede adelantar algo de sus próximos proyectos?
En la actualidad estoy escribiendo la segunda parte de una serie que comencé con mi primera novela, Entre la lluvia, protagonizada por los inspectores Goyo Barral y Carmen Alonso, por la que recibí muy buenas críticas. Espero tenerla lista para el año que viene, y ya puedo anticipar el título: La chica que quiso volar.

Xavier Borrell

LA MUERTE INVISIBLE
PASAMONTES,ALBERTO
Una novela negra sobre la catástrofe nuclear de Chernobil.
Editorial: REINO DE CORDELIA
Colección: NARRATIVA DE CORDELIA
Materias: NOVELA POLICIACA;
ISBN: 978-84-15973-61-4


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