dimarts, 18 de juliol de 2017

'Cowboy song. La biografía autorizada de Philip Lynott' - Graeme Thomson


 
Aunque Es Pop no se haya dignado a enviarnos una copia promocional del libro, no hemos dudado ni un instante en hacernos con él, previo pago de su valor en una de las librerías más centrales que existen en Barcelona.

Hace unos años, en 2001, Juan Gómez ya editó una pequeña obra sobre Thin Lizzy y por ende Philip Lynott, uno es indisociable del otro, pero la edición de este Cowboy song cuenta con el beneplácito de la familia del músico irlandés y aporta muchos más datos que cualquier otra obra editada anteriormente, ya fuera esta en castellano o en inglés.

Y sorprende que la familia ayudase al autor, en este caso Graeme Thomson (Falkirk, 1973) ya que en ningún momento se dedica a enjabonar al músico para resultar amigable, todo lo contrario, en su relato abundan más las sombras que las luces, que en definitiva solo tuvo cuando estaba sobre un escenario al frente de su banda.

Está claro que Lynott vivió rápido y murió joven. Con tan solo 36 años de vida pasó como una exhalación por el universo musical mundial.

Es cierto que ser negro, irlandés y no conocer a su padre tuvo que marcar su infancia, sobre todo en Inglaterra donde existía el famoso cartel de No blacks, No Irish, No dogs en las puertas de casi todas las tiendas pero él tampoco hizo mucho para alejarse de el típico mundo del show bussines.

Lynott llevó hasta el límite la máxima de la estrella del rock and roll, desde su estilo de vida, hasta su pose clásica y mítica tras su bajo sobre el escenario.

Sin duda Thin Lizzy consiguió ser la banda más importante de Irlanda, solo superada en fama por Van  Morrison, que no deja de ser un solista, y su música influyó a infinidad de bandas venideras que en algún momento le rindieron tributo versioneando uno de sus temas como son, Metallica, Bon JoviIron MaidenAnthrax, los no tan conocidos pero igual de válidos Supersuckers, y los patrios Los Suaves, que no solo le dedicaron un tema a Philtras su muerte, si no que el disco editado tras ella fue en memoria del músico irlandés, e incluso se atrevieron a grabar uno de los temas de Lizzy cantado en castellano.

Lynott supo explotar su faceta de rockero excesivo, amante de las mujeres, la bebida y las drogas, en contraposición con la del padre de familia, calmado, respetuoso y hogareño. Tímido y sensible editó dos volúmenes de poesía y digámoslo alto y claro, sus canciones eran pura poesía.

Su mezcla de folk irlandés con el Hard rock, blues o soul consiguió que miles de rockeros amasen su música. Devoto de Camus y Fitzgeraldsabía que su público esperaba cierto comportamiento de la estrella de rock, y Lynott  en escena se venía arriba con ello, representando su papel al a perfección.

Cowboy song. La biografía autorizada de Philip Lynott es un relato sincero, a veces doloroso, lleno de luces y sombras pero que refleja a la perfección lo que fue Philip Lynott en su corta vida, un libro que hará las delicias de los fans y que seguro picará la curiosidad de los amantes de las biografías de músicos llenos de excesos. La máxima de sexo, drogas y rock and roll está presente en el libro.

Levantemos nuestra jarra de whisky, pinchemos una de sus clásicas obras y disfrutemos de su lectura, seguro que al finalizar nos habremos convertido en un fan más del grupo.

 SALVA G. 

Título: Cowboy song. La biografía autorizada de Philip Lynott
Autor: Graeme Thomson
Traducción: Óscar Palmer Yáñez
Editorial: Es Pop
Edición: 1ª edición, mayo de 2017
Número de páginas: 382 pp.
I.S.B.N. 978-84-944587-6-7

dilluns, 17 de juliol de 2017

'Este muerto está muy vivo' crónica de la XXX Semana Negra de Gijón por José Ramón Gómez Cabezas


Hay un cartel de tráfico, a la salida de Gijón, que todos los domingos últimos del festival actúa como resorte en mi cabeza mientras quemo carretera y subidas de termómetro hacia el sur. Me resulta casi inevitable. Hasta ese momento son vivencias, desde ese punto kilométrico reflexiones, balance. Llevo más de diez años acudiendo cada mes de Julio a Semana negra, cuadrando días en el trabajo y acumulando ganas desde el trimestre anterior. Confieso que en alguna ocasión, agotado o desilusionado por estas etapas ciclotímicas que tiene el escribir, me he propuesto no volver sabiendo que, como el castigo de la madre, no lo iba a cumplir. Y es que hablando de los padres, a ellos, siempre hay que respetarlos.

El sábado, en la carpa A quemarropa, Ángel de la calle y Alejandro Gallo presentaban a un autor que tras treinta años, evidentemente, no necesita presentación. José Luis muñoz estuvo allí, el sábado y probablemente otro sábado de hace treinta años, enamorando lectores y enamorándose de lectoras. Ahora, convaleciente de una operación de mácula, entrecerrando los ojos unos milímetros más y acentuando a la vez  las patas de gallo alrededor de la comisura de sus ojos, cuando saluda a tantos y tantos amigos recientes y de hace treinta años. Según contaron, Jorge Reverte estaba también así, o mejor dicho, peor, con piernas postizas, redondas y metalizadas. Y a Juan Madrid, otro de los padres, la puta vida ésta, también le pasó factura hacía unos meses, pero Juan no venía convaleciente, su pasado de boxeador le había sostenido ante el gancho en forma de ictus que le había intentado noquear. Y es que treinta años de trabajo duro son muchos años, al menos los suficientes como para haber llorado, reído, haberte cagado en todo lo vivo y resucitado tanto como tu experiencia te haya demostrado que era necesario.

Treinta años son muchos años también para discutir y convivir, para recibir dos mil quinientos autores y escucharlos a pesar de sus encantos y sus sombras en forma de ego, para  coordinar y presentarlos, para asegurar la seguridad de miles y miles de paisanos que al olor de la feria o el ruido de los cacharros se acercaron.

Por todo eso y por mucho más, a los padres, como mínimo, se les respeta, aunque no estés de acuerdo y pienses, por momentos, que son injustos, machistas o que chochean. Debemos dejar a un lado esa indolente prepotencia de nuestros primeros años y caer en la humildad del aprendizaje, para no repetir algunas cosas y para marcarse como objetivo el conseguir ese grado de convivencia en el que autores, lectores y amigos mantienen conversaciones que recordarás durante tiempo con una cerveza en la izquierda y en la otra una bolsa de libros.

A los padres, como mínimo, se les respeta, porque trabajaron como cabrones, para que el resto disfrutáramos, porque se equivocaron y quizás aprendieron, porque tuvieron más trastos que el caballo de Espartero para pedir avales personales, porque consiguieron lo que consiguieron durante treinta años, con ciclos muy buenos y otros ciclos sólo buenos. Porque nos sorprendieron y nos encabronaron, en determinados momentos, a la vez. Porque lo hicieron y lo seguirán haciendo y aunque la mayoría nos confesamos republicanos, el rey no está muerto, así que, viva el rey.

 José Ramón Gómez Cabezas

dimecres, 12 de juliol de 2017

'Fade out' - Tatiana Goransky


Aunque tres son las protagonistas de esta obra: Kumiku, su hija Renata y Ester, la hija de Renata, solo las dos primeras de ellas tienen voz en la obra, Ester es irónicamente  muda, la tercera voz que oímos es la de un escritor fantasma, un negro literario, que cuenta la historia de esas dos mujeres, capaces de crear música con sus oídos, lo que se conoce como  Emisiones Otoacústicas Espontáneas.

Al igual que su obra ¿Quién mató a la cantante de jazz? (Cazador de Ratas, 2014) en Fade out, con ese título era lógico, la música cumple un papel primordial en la narración, pero también el silencio, sin el cual no se entiende la música.

Cancinoes de Charly García, Joe Cocker o Caetano Veloso entre otros muchos músicos, ponen banda sonora a la lectura de esta pequeña autobiografía de las protagonistas.                La acción transcurre en tres lugares distintos, Buenos Aires, San Juan y Barcelona, ciudades unidas por el amor de las tres protagonistas.

La autora, Tatiana Goransky, participó en la última Semana Negra de Gijón, pese a que la novela no es del género.

Poco más se puede decir que una obra que no llega a las 150 páginas sin explicar más de lo debido, así que no forzaremos más la máquina y nos quedaremos con lo escrito hasta ahora en nuestra corta reseña.

SALVA G.

Título: Fade out
Autor: Tatiana Goransky
Editorial: Editorial Comba
Edición: 1ª edición, junio de 2017
Número de páginas: 148 pp.
I.S.B.N. 978-84-947203-1-4

dijous, 6 de juliol de 2017

'Llámame Méndez - Victoria González Torralba



Méndez. Ricardo Méndez. El inspector de la Policía Nacional que habita y transita por el barrio chino. Ese que nos llevó de la mano desde la transición por esa Barcelona que ya no existe, esa que no es de los turistas, esa que es de los perdedores, de los pobres, y de los que no tienen nada, y sin embargo tienen orgullo, y honestidad. Esa que nos enseñó en "Expediente Barcelona", y con la que recorrimos "Las calles de nuestros padres". Con la que vivimos una "Crónica sentimental en rojo" con  "La dama de Cachemira". Esa Barcelona con la que podemos vivir una "Historia de Dios en una esquina" aunque lo más probable sea que seamos espectadores de "El pecado o algo parecido".

 Posiblemente "Cinco mujeres y media" vayan al encuentro de "Méndez" para en "Una novela de barrio" saber que "No se puede morir dos veces" y siempre hay "Peores maneras de morir".

Méndez. Ricardo Méndez. Que miedo me daba que alguien osara resucitarte. Que alguien pudiera mancillarte. Que alguien te prostituyera. Que alguien no captara tus ideales. Que miedo. Que miedo.

Y llegó. Llegó la esperada continuación de tus historias, pero esta vez vamos a conocer al Méndez joven, "si es que Méndez fue joven alguna vez", y con todo ese temor me adentro en la lectura de "Llámame Méndez" y me encuentro con un relato que ha captado todo el universo "mendesiano". Y respiro tranquila. Y me sumerjo en esas de nuevo "Las calles de nuestros padres". Con emoción observo como se van tejiendo todas las relaciones que han hecho que Méndez sea como es. Y aplaudo y me felicito por haber recuperado a "mi" Méndez.

La trama de la novela no es una gran trama. No importa. Lo que me importa es que Victoria González ha sabido captar toda la esencia del personaje. Todo su mundo. Nos explica el como y el porqué. Respeta escrupulosamente al personaje y su entorno. Lo engrandece y le da otra dimensión.

Victoria González Torralba es la hija de Francisco González Ledesma. ¿Quien mejor que ella para continuar con la obra de su padre?. No se si habría otro escritor que se hubiera atrevido a hacer lo que ella ha hecho, lo que si puede decir es que dificilmente alguién lo hubiera hecho mejor que ella.

Larga vida a Méndez. Gracias Victoria.

Charo González Herrera

LLAMAME MENDEZ (EN PAPEL)
VICTORIA GONZALEZ TORRALBA , 2017
Nº de páginas: 320 págs.
Encuadernación: Tapa dura
Editorial: PLANETA
Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9788408168607